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“Ya no es como antes”

Tu novio ya no es como antes; tus amigos ya no son como antes; tu barrio ya no es como antes y tu
vida ya no es como antes.
Nos cuesta mucho aceptar que las cosas cambian, que lo que un día era ideal para nosotros se
convierte en una rutina, en alguien más, en algo más. Extrañamos lo que fue, lo que vimos y ya no
vemos, y nos preguntamos ¿porqué las cosas cambian? Yo creo que es porque estamos en un mundo finito y limitado, y todo cambia.
Incluso nuestra manera de ver a Dios cambia. Cuando recién nos hablan de él todo es sorprendente, la Biblia parece el libro más increíble jamás escrito, la oración es más importante que las 3 comidas diarias. Disfrutamos todo lo que tiene que ver con crecer espiritualmente y deseamos aprender más, creer más, compartir más con otros, pero de repente un día tu vida cristiana ya no es como antes.
Ya no quieres agradecer a Dios por el pan que tienes frente a ti, los problemas son más grandes que tu fe y la esperanza que Dios te ofrece es tan solo un recuerdo vago entre una rutina que te absorbe. Le dedicas más tiempo a las cosas “importantes” porque ir a la iglesia es perder el tiempo, hay cosas más productivas que hacer que compartir con otros tu vida, tus luchas y tus desafíos.
Quizá este mensaje es para ti, lo dijo Dios hace unos años a un grupo que ya no vivía como antes:
Yo sé todo lo que haces, que trabajas duro y nunca te rindes, y que no aceptas a los malos. Has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles pero en realidad no lo son y te has dado cuenta de que son sólo unos mentirosos. Sé que resistes con paciencia y que por mi causa has soportado el mal trato, sin darte por vencido. Pero tengo esto en tu contra: has dejado a un lado el amor que tenías al comienzo. Así que recuerda dónde estabas antes de caer. Cambia y haz lo que hacías al principio.
-El mensaje del ángel a la gente de la iglesia de Éfeso.
Puedes lamentarte porque las cosas cambiaron, o esforzarte y hacer lo que hacías al principio. Como verás, el amor y las acciones están conectadas. Haz lo que hacías al principio, vuelve a ser curioso, vuelve a buscar, a preguntar, a dedicar tiempo. Si las cosas no son como antes, esfuérzate porque sean mucho mejores ahora. Eso no depende de Dios, depende de ti. Cambia y haz lo que hacías al principio, eso le dijo el ángel a la gente que lee este post.

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La rosa de Guadalupe

Por la vida de adulto que se supone debo vivir me estoy perdiendo de placeres carnales como la novela a la hora del almuerzo, un capítulo diario de Los Picapiedras o la nueva sensación mística espiritual televisada: La rosa de Guadalupe. Estoy con gripe y espero ver la rosa blanca que aparece y cura/arregla/sana/restaura todo. Esa rosa es más efectiva que la cinta scotch.
Para empezar, no hablaré en contra del credo católico que apoya la fe en la virgen de Guadalupe. Pero empezaré con una pregunta: ¿Se han dado cuenta que la gente es estafada económica y emocionalmente en las iglesias? Si su respuesta es “Si, me he dado cuenta” continúe con la lectura.
Si su respuesta es “No, no me he dado cuenta” por favor siga con la lectura.
Vemos el apogeo de iglesias protestantes que “prosperan” porque tienen un super templo, super equipos, super cuentas por pagar. En muchas de ellas se debe a la super extorsión que viven los engañados feligreses. A la voz de “Si usted da $10, el Señor le recompensará al ciento por uno” nos hemos convertido en una cooperativa de inversión, con intereses celestiales altísimos. Parecería un buen negocio, pero no lo es.
El problema sinceramente no son únicamente los pastores que buscan prosperidad y dinero en nombre del evangelio, el problema también está en la gente que acude a ellos, pues así como fueron donde el pastorcito fueron también donde el curita, donde el curandero, el brujo, el shamán, el lector de manos y barajas. Hablamos de gente que lo que busca es un milagro, no importa el precio que haya que pagar.
Si nos damos cuenta en Marcos 1:40-45 esta es la escena cuando Jesús sana al leproso:
De inmediato, aquel hombre quedó completamente sano; pero Jesús lo despidió con una seria advertencia: —No le digas a nadie lo que te sucedió.
“No digas nada a nadie lo que te sucedió”. ¿¡Cómo que no!? Haber sanado a un leproso hubiese sido la mejor publicidad para el ministerio de Jesús, pero esto tiene una razón: Jesús no buscaba ser el nuevo curandero de su ciudad, al cual acuda la gente por una dosis de buena suerte para mejorar en sus negocios, salud, vida amorosa o familiar.
¿Porqué Jesús nunca montó un escenario con una pancarta que diga “Gran Campaña de Milagros, traiga su endemoniado que aquí se lo exorcizamos”? Porque él quería mostrarse como el hijo de Dios, el salvador, no tan sólo el sanador o el nuevo shamán del pueblo.
Jesús le dijo:
—Hija, has sido sanada porque confiaste en Dios. Vete tranquila.
Claramente es la fe la que provoca una nueva vida y el milagro que necesitas. No busques al shamán o al pastor de turno, tu fe necesita ser activada para provocar cosas mayores a un simple milagrito. Mientras tanto, si deseas, sigue esperando a que tu pastor “te ponga la mano” en la frente para que te sanes, al parecer muchos no entienden que Dios es fe y no método.
El pasaje del hombre leproso lo encuentras en Marcos 1:40-45 y el de la mujer sanada en Marcos 5:25-34, versión TLA.

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Amuletos cristianos

Yo: Diosito, Diosito… te prometo que si me sale este trabajo voy a ir todos los domingos a la iglesia.
Dios: ¿Y si no te sale?
Yo: Pues, iré al estadio.
Plop.

Los queridos cristianos evangélicos decimos diferenciarnos de otras religiones por creer sólo en Dios y no en otros dioses, personajes, amuletos, aunque nosotros sí tenemos amuletos para nuestra vida cristiana. ¿Por qué los llamo amuletos? Porque los utilizamos para que nos de buena suerte, o en lenguaje evangélico: para que se cumpla la voluntad de Dios.
Uno de los amuletos clásicos es (como le bautizaría mi querido amigo Obed Burgos) la Bibliomancia.
Bibliomancia: Aquella práctica que tienen los cristianos de abrir la Biblia en cualquier lugar, previa la repetición de una “oración” que frecuentemente dice “Dios, no tengo tiempo para leer la Biblia pero por favor háblame”. Después de esta frasecilla abren la Biblia y el versículo que aparezca es “lo que Dios tenía para mi”.
Otro amuleto es la oración programada, por ejemplo, en la hora del almuerzo
Oración programada: Dícese de aquella repetición periódica de una frase o varias para contar con “la bendición de Dios”. Se da en situaciones bastante comunes: desayuno, almuerzo, merienda, antes de un examen, durante o después de un examen (para que Dios toque el corazón del profesor al momento de calificar). Las madres atribuyen los problemas estomacales de sus hijos a que “no oraron por la comida”.
Un amuleto que en la adolescencia me costaba mucho practicar era la madrugada dominical.
Madrugada dominical: Aquella travesía de cada domingo al templo (llámese iglesia, casa del Señor, congregación, etc). Decían los adultos que si uno no iba el domingo a la iglesia era pecado porque estábamos robándole tiempo a Dios. Quien no asistía era mal visto por los demás pues se “está enfriando”, como si la relación con Dios dependiese de asistir a una estructura física.
Y otra, aunque nos duela reconocerlo, es tener un ídolo, un becerrito de oro, un amuleto en forma humana que nos bendiga y nos diga qué hacer.
Becerrito de oro siglo XXI: Aquel personaje a quien rendimos pleitesía, en quien está basada nuestra vida y decisiones, quien nos guía para ser mejores y su palabra es la ley. También conocido como pastor, líder, apóstol, profeta, maestro, arcángel, patriarca, anciano, entre otros nombres. Nuestra vida tiene dependencia de ellos y son los traductores oficiales de Dios para nuestras vidas. No podemos hacer nada sin su aprobación o guía.
No está mal ir a la iglesia, o leer la Biblia, orar por los alimentos o tener un guía, pero sí está mal si crees que haciéndolo ganarás el favor de Dios. Recuerda que su amor es gratuito, por gracia, no hay nada que puedas hacer para que él te ame y no hay nada que hará que te deje de amar. Además, Dios envió a su hijo para que tú puedas tener una conexión con el Padre directa… DIRECTA! Entre tú y Dios no deberías poner a otra persona como intermediario. Jesús es el camino a Dios, no tu líder, apóstol, profeta o bloguero favorito (yo).
Si vas a la iglesia debería ser porque disfrutas hacerlo; si oras deberías hacerlo con sinceridad, incluso diciendo “Dios, hoy no tengo ganas de orar pero aquí estoy”. Ninguno de esos puntos religiosamente practicados te salvarán de algo u obtendrás algo mejor por practicarlos.
Espero que ustedes tengan más amuletos, perdón, ideas para alimentar esta publicación. Recuerden que cuando Jesús vino a la Tierra dejó claro algo: No hay intermediarios entre Dios y nosotros, no hay amuletos, ni frasecitas, ni personajes que nos acerquen a él. Podemos ir directamente a Dios.

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6 consejos para enamorar a la persona de tu vida

No acostumbro dar fórmulas para que las cosas sucedan pero esta vez lo haré. Serán “6 consejos
para enamorar a la persona de tu vida” No los apliques si tienes la cabeza desordenada o eres menor de edad.

Hombres

  1. Ora para tener tranquilidad
  2. Si tienes tranquilidad, ora de nuevo para tener paz sobre si ella es para ti. .
  3. Si tienes paz, ora una vez más, para que tu corazón se prepare. Amar es una cosa bien loca.
  4. Si realmente tienes paz y sabes en tu corazón que ella es para ti, quieres que sea la madre de
    tus hijos, ora y ahorra para tener dinero e invitarla a salir
  5. Invítala a salir y ora por los alimentos para que te escuche y piense que eres un buen cristiano
  6. Deja que las cosas sucedan naturalmente, y mientras tanto ¿adivina que? ¡Sigue orando!

Nota: Cuando digo orar, me refiero a semanas de oración en cada punto.

Mujeres

  1. Míralo en silencio, sonríe y pregunta “Dios, ¿él podría ser mi compañero toda la vida?
  2. Si la respuesta a la pregunta 1 es “SI” ora y dile a Dios que prepare tu corazón. Si la respuesta
    es NO, escucha Sin Bandera. Si eres cristiano, escucha Tercer Cielo.
  3. Si Dios está preparando tu corazón, ora y abre bien los ojos, mira cómo trata a su familia, a sus amigos.
  4. Si ves que es un chico que puede ser tu mejor amigo, pastor, confidente y apoyo, empieza a
    orar para que tenga la valentía de invitarte a salir
  5. Cuando te invite a salir dile que no puedes, y no cedas. Él tiene que ser perseverante.
  6. Si te invita nuevamente, acepta. Si no te invita nuevamente, ora para que lo haga. Si no lo hace, no tenía las agallas suficientes para luchar por ti.

La oración es clave en este camino porque te conecta con Dios, te ayuda a saber sus planes para ti y
para el o ella, además, si ella es hija de Dios, él viene a ser tu suegro… y va a cuidar de ella. Más te
vale llevarte bien con el suegrito celestial.

Y cuando te invite a su casa, para conocer a sus padres proclama con convicción, fe y seguridad: “Hola suegro, vengo a mejorar la raza”

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Cuando Dios no hace lo que le digo

¿Les ha pasado que le piden algo a Dios y como niño desobediente no hace lo que le piden?
A mi me ha pasado eso muchas veces, demasiadas veces. Me pasó cuando quise estudiar música en una universidad muy costosa de mi ciudad. Le pedí a Dios de mil maneras, únicamente me faltó encender una vela a la virgen de Guadalupe que ahora es muy famosa en la televisión. ¿Y que pasó?

Dios no hizo lo que le pedí. Dios, tienes un punto menos conmigo
Me pasó cuando quise ser el flamante novio de una chica bastante simpática. Imagínense que hasta oraba por ella, eso ya era otro nivel. Pensé que Dios aumentaría magia a cada cosa que hacía para ganarme su corazón y ser su gallardo príncipe cual Marco Antonio para Cleopatra . Pero no, Dios hizo algo totalmente distinto y no sucedió nada. Así que querido Dios, tienes 2 goles en tu contra conmigo y recién vamos en el segundo párrafo.

Había un programa de televisión acá en Ecuador en el cual existía una puerta cerrada y un llavero con más de 30 llaves; el objetivo era abrir la puerta en el menor tiempo posible para llevarse el magnífico premio que era un auto, una lavadora, una licuadora, una batidora, etcétera. Las personas perdían mucho tiempo buscando la llave que abriese la cerradura, la mayoría no lo lograba y recibía un premio consuelo.

A veces pensamos que Dios es un cajero automático de milagros, de regalos y que está obligado a hacer lo que le ordenemos. Claro que esas órdenes las escondemos en piadosas oraciones que llevan el “pero Dios, todo está en tus manos, hágase tu voluntad“, frase que se nos olvida cuando nuestro capricho o necesidad no es resuelta y empieza el “¿¡Porqué Dios!?” O también nos escondemos en un hermoso versículo que dice

Deléitate asimismo en Jehová,
Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Y pasamos “deleitándonos”, orando todos los días, leyendo 10 capítulos de la biblia diariamente, o llamándole a tu pastor para decirle “Pastor, eres un hombre de ejemplo para mi (ejemplo de todo lo que no debo hacer)”. Y al final del mes vamos donde Dios con actitud de “¿Ya Dios? ¿Viste como me deleité? Vengo por mi cheque de milagros y sueños cumplidos” Dios quizá te mira y dice “¿Qué?”

Aunque las higueras no florezcan
y no haya uvas en las vides,
aunque se pierda la cosecha de oliva
y los campos queden vacíos y no den fruto,
aunque los rebaños mueran en los campos
y los establos estén vacíos,
¡aun así me alegraré en el Señor!
¡Me gozaré en el Dios de mi salvación!

-Habacuc en su libro, capítulo 3:17

Para mi Habacuc en resumidas cuentas dice “Aunque nada salga como yo quiero, aunque nada de lo que estuvo en mis planes sucedió, aunque todo va de mal en peor… (suspiro) aún así me alegraré en Dios” Pero eso pienso yo.

Si Dios cumple tus sueños disfrútalo, si te dió algo que pediste me alegro contigo sinceramente. Pero si él no hace lo que le dices no caigas en la frustración. Sigamos a Dios por lo que hace en nosotros, no por lo que podemos obtener de él.

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A veces, Dios me decepciona.

Sí, como lo leen: a veces, Dios me decepciona.

A veces tengo planes organizados y Dios los cambia. Eso me decepciona

A veces mis ideas son excelentes y quiero que sean escuchadas y convertidas en realidad, y Dios lo hace a su modo. Eso me frustra

A veces yo digo “es por aquí” y él dice “no, es por acá”. Eso me molesta

A veces pienso “ya no puedo más” y Dios dice “dale, aún falta camino por recorrer”. Eso me enoja.

A veces quiero elegir otro camino, y recuerdo que Jesús dijo “Yo soy el camino. Que Jesús tenga la razón me incomoda.

Como el año anterior que quería venir a Colombia, hice todo lo posible por ahorrar, por tener permiso en mi trabajo, tener contactos para dar charlas y talleres en este país y no fue posible. No tienen idea lo frustrante que fue, aunque pensándolo bien, me entienden perfectamente.

Todos sabemos lo molesto que es no poder cumplir nuestros sueños, metas, objetivos, anhelos.

Todos sabemos lo que es enojarse con Dios y decirle “¡porqué!”. Pero pocos sabemos lo que es escuchar a Dios decir después “Era por esta razón”.

Casi un año después llegué a Colombia a compartir charlas y talleres con jóvenes, y hoy estoy feliz y también molesto porque hubiese querido que Dios me diga hace un año “Jimmy, no irás ahora, pero exactamente en 11 meses estarás tomando varios vuelos para llegar a donde quieres ir hoy, y harás lo que esperabas y mucho más, sólo ten paciencia”.

Me cuesta entender que la fe es ver lo que no es como si fuera. Cómo quisiera que Dios me diga lo que va a pasar en el futuro, para no tener que preocuparme. Pero si fuera así, no sería fe.

A veces Dios frustra mi vida, pero es temporal. Ahora entiendo que es para darme una lección, para recordarme que él tiene el control.

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