La euforia que se vive hoy por el cine y los comics es el reflejo del corazón y la necesidad del hombre. Ya no es cuestión de un grupo de intelectuales que saben de todo, como niños en cuerpos de grades, personas con complejo de Peter Pan que se niegan a crecer y coleccionan todo tipo de artículos relacionados con la ficción y series de televisión. La sociedad en sí está mostrando un gran vacío que tuvo por siglos, cada década lo ha tratado de llenar con tendencias como el materialismo, el hippismo, el tecnicismo; en fin miles de estilos de vidas y aficiones con tal de llegar a ser aceptados y satisfacer un gran vacío social.

La aparición de superhéroes nos muestra que desean que alguien pelee sus luchas y los defienda, necesitamos modelos a seguir, a quien admirar; mientras la familia se deteriora y las instituciones pierden autoridad, los escalafones y rangos desaparecen más y más en esta sociedad postmoderna se nota la tendencia humana de seguir a un líder, un superhumano que les muestre el camino y le dé esperanza; alguien que en realidad no pueden tocar, que sólo es parte de la ficción, que venga de otro planeta o que se transforme en ciertos momentos; que sus poderes reflejen sus deseos como: volar, doblar el tiempo y el espacio, tener fuerza sobre natural para romper todo en un arrebato de ira, correr tan rápido y no ser visto, leer la mente, etc. Uno de los más famosos escritores de comics y creador de la mayoría de los más sorprendentes personajes dijo: “Todos necesitamos a alguien que nos salve, que haga las cosas por nosotros”.

Es parte  inherente del ser humano, viene en nuestro ADN; somos frágiles y finitos pero deseamos algo más alto y sublime que nuestra propia naturaleza, un superhéroe. Cuando llego a este punto quizás pienses que voy a usar la trillada estrategia del sincretismo y hablarte de Jesús como el súper que viene a tu vida y bla, bla, bla… pues no.

Quiero llevarte a pensar en la realidad de tu vida, tu debilidad y fragilidad; nuestra irresistible necesidad de esperar en los demás, las ansias de que alguien venga y te salve. Por más que nos mostremos fuertes, independientes, seguros e inteligentes en el fondo seguimos siendo niños  que en ciertos momentos nos vemos apabullados por la cruda realidad y buscamos quien nos rescate. Algunos buscan en cosas más concretas como el trabajo, el sexo, el alcohol u otro tipo de estimulante que le haga salir de a ratos del mundo en el que vive; pero en definitiva revela la necesidad de su corazón, hay un vacío.

No podemos hacer la vista gorda y evadir a Dios, pues esta necesidad de la que tanto hablamos se puede llenar con su presencia. No es el comodín que viene y salva el juego ni la llanta de auxilio que te saca de apuros. Es Dios el verdadero SUPER de esta historia, pero como te dije no quiero enfocarme en Él como en una poción mágica, sino en tu necesidad de buscarlo. No puedes pasar por la vida deambulando inmerso en las revistas o en las salas de cine soñando con ser uno de esos personajes de ficción, identificándote con ellos.

Empieza a dar un paso para comenzar a tener una relación con la verdadera fuente de poder del universo, con el Creador, el Padre de todos, el que todo lo ve, todo lo puede y por sobre todo te conoce. El mismo Creador que te dice “separados de mí nada podéis hacer” 

¿Querías la respuesta a tu vacío? Allí está. No te lo voy a decir dedúcelo por ti mismo. Los libros de comics son fantásticos, no tanto por sus historias sino porque muestran la realidad del corazón humano, sus miedos, necesidades y sueños. Pero no te quedes en la ficción sino toma el desafío de vivir tu propia historia con Dios.

Somos tu compañía en tu camino hacia un creciemiento espiritual

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