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La calle de la muerte

Hace un par de años tengo una pequeña paranoia con las llamadas telefónicas en la mañana. En las películas he visto aquella escena en la que el teléfono timbra, alguien contesta y tras unos segundos empiezan las lágrimas. Esa escena se hizo realidad hace más de un año en mi casa. Me preparaba para ir a trabajar en la mañana y escuché el teléfono, mi papá contestó, cerró la llamada y me dijo
“Mamita Rosa falleció”. Mi bisabuela, quien crió a mi padre se había ido.

Salí hacia el trabajo para avisar esta situación, después de eso subí en el autobús y ese camino era muy extraño, ilógico, surrealista. Pensaba en mis últimos momentos con ella hace unas semanas, hablando de la sopa de haba, de quinua, del locro de papas, de su vida en el sur de Ecuador, de su infancia y lo mucho que le gustaba el tostado (maíz tostado). Ninguno de esos momentos iba a suceder nuevamente y me encaminaba al lugar donde le daríamos lo que llaman “el último adiós”. No había nada que pudiese cambiar esa situación.

Llaman los abogados, te indican que los papeles del divorcio están listos. Ella te llama, te dice que ya nada es igual, que el amor se terminó, que esa relación no tiene futuro. Le dijiste a tu novio que estabas embarazada y él negó que el niño fuese suyo . Tu jefe llama, te culpan de algo que no hiciste, te despiden y debes salir en silencio, la vergüenza te come el alma. Tus hijos se cansaron de cuidarte, eres un viejo inútil y te llevarán a un hogar para ancianos porque no quieren saber más de ti. Conozco ese camino, cada paso pesa toneladas, cuesta respirar, pero no hay vuelta atrás, lo llamo La calle de la muerte; está en cualquier lugar, ese camino que no tiene un final feliz. Jesús anduvo por allí.

Aunque era el Hijo de Dios y hacía milagros y daba cátedras de vida, no estaba aquí para eso, su misión era morir en una cruz, no había otra manera de demostrar su amor y librarnos de todo lo que pesa en nuestras espaldas desde que nacemos. 33 años caminando hacia la luz al final del túnel, y cuando llegó su hora, después de la oración en Getsemaní empezaría el trayecto más largo de su vida: de un juicio arreglado a la cruz.

Si alguien sabe lo que es caminar hacia su propia muerte es Jesús, pudiendo retractarse no lo hizo, y eligió sufrir cada golpe e insulto como cualquiera de nosotros. Pero al llegar a la cruz hace una exclamación que a mí me impresiona:

¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?

El hijo de Dios se sintió en soledad, en abandono, en tristeza, ¿el todopoderoso? ¿El que calmó la tormenta y resucitó a la hija de Jairo? ¿Ese mismo tipo que hablaba de su padre como el Dios poderoso ahora se lamentaba no sentirlo cerca?. Sus minutos de vida estaban contados, no había nada que se pudiera hacer, ese era el plan, eso es lo que debía pasar. Pero minutos después hace una exclamación más

¡Padre, mi vida está en tus manos!

A pesar de no sentirlo, de no verlo, de no escucharlo, confía una vez más en su Padre depositando en él su vida y confianza.

De eso se trata la calle de la muerte, no tiene un final feliz, pero tiene un final, no es para siempre, y aún allí podemos recordar que el Padre está ahí. Nadie dijo que seguir a Jesús se trata de caminar en nubes, la vida continúa y 3 días después resucitó el salvador, con 3 agujeros en su cuerpo como recordatorio de ese via crucis; las cicatrices existen, pero ya no duelen, la vida continúa.

Puedo cruzar lugares peligrosos y no tener miedo de nada, porque tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado; David en el Salmo 23:4

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LO QUE CALLAN LAS MUJERES

En los campos juntos a los caminos no es raro ver a vacas comiendo pasto. Lo interesante es que algunas vacas tienen una especie de horqueta de madera en su cuello, una horqueta es una “Y” que forma en un árbol, y los campesinos se los colocan para que no metan la cabeza entre el alambrado. Pero de igual modo las vacas tratan de comer el pasto que está junto al camino, ese pasto está lleno de barro salpicado por los automóviles que pasan, lleno de polvo y suciedad, mientras que tras ellas hay cientos de metros de pastos limpios. Es curioso ver que las vacas prefieran buscar estos pastos y no se dan cuenta de lo que realmente tienen. Se cumple el refrán que dice: “el pasto siempre es más verde en el campo del vecino”.

Pareciera que es más fácil hablar de lo malo que de lo bueno, hoy en día escuchamos mucho acerca de mujeres que pasan por problemas, del maltrato y de lo solas que se encuentran; su vulnerabilidad, su desamor e incomprensión por el sexo opuesto y la sociedad  machista en la que vivimos. Todo un sinfín de problemas y de complejos tan reales como el sol que les acompaña en el día de la desesperación. Las estadísticas arrojan detalles increíbles sobre la realidad del maltrato a la mujer y los gobiernos implementan planes de contingencias y ayuda social a ellas.

Sin lugar a dudas esto también se ve reflejado en la iglesia, pero más que nada en el corazón de muchas mujeres. Hoy en día oímos de conferencias, talleres, retiros, encuentros y cuanto programa surja para sanar el corazón de una mujer herida. Todo se enfoca en el sufrimiento, en la necesidad de sanidad interior y de lo mal que se sienten; y estoy de acuerdo que es necesario sanar todas estas heridas y trabajar en estas áreas. Pero al mismo tiempo veo que no están hablando de cosas que son mejores y más importantes, no hablan de sus virtudes, valores y potenciales. Callan aquellas cosas maravillosas que Dios les dio y capacitó para llevarle gloria a Él, ven solamente los problemas y los maltratos y no la obra de Dios. Quizá estoy juzgando muy duro y puedo pecar de incomprensible. Pero es la realidad que vemos en nuestro medio cristiano hoy en día.

Lo que callan las mujeres tiene más valor que aquellas cosas por la que son afectadas. Dios no trata de poner a la mujer en una posición inferior al hombre, sino que la exalta y le da el lugar privilegiado que Él diseñó para ellas. Cuando la Biblia habla de que son como vaso más frágil no está hablando de la debilidad sino de la importancia y el valor que tiene, nadie tiene un vaso valioso en el cajón junto al tacho de basura de la cocina, sino que lo pone en un exhibidor y se complace en saber que lo tiene. De la misma manera Dios exhorta a los hombres que le den ese lugar. Dios diseñó al hombre con una fisonomía adecuada para el trabajo y soportar ciertas presiones, de la misma manera a la mujer de una forma distinta para que ella ejerza un tipo de rol diferente al del hombre y ser la ayuda idónea.

En el mundo tan trastornado de hoy, se habla de igualdad de géneros y es cierto que todos tenemos el mismo derecho, pero en lo que a Dios respecta, Él dio roles diferentes para que ambos se complementen y encuentren gozo y plenitud en todo. Hoy por hoy vemos personas frustradas porque no encuentran satisfacción en lo que hacen y puede ser el resultado de no haber tomado lo que Dios les dio para que hagan. Están tan ciegas pretendiendo tener lo que otros tienen pero no gozan lo que Dios les da. Oímos a personas quejarse y criticar a otros tratando de ganar una posición en el mundo de hoy, pero en el fondo se sienten vacíos y quizá se deba a que no están haciendo lo que Dios quiere que hagan.

Pero las mujeres callan aun, callan aquellas cosas que son más importantes, deberían mostrar al mundo de qué están hechas, todo aquello que Dios les dio; su valor, simpatía, inteligencia, destreza, en fin; miles de cosas que poseen. Que tapen la boca a miles de tristes personas que sólo las ven como indefensos e inútiles seres que están destinadas a servir y criar hijos. Y digo tristes, porque yo soy feliz al saber todo lo que es capaz de hacer mi esposa, por reconocer lo que hizo mi madre por mí y cuánto debo agradecerles.

Las mujeres no sólo deberían ser el motivo de las canciones en la radio, sino el vaso que Dios quiere que cuidemos todo el tiempo.

Quiero hacer dos llamados, el primero a los hombres: “valoremos y hagamos notar el aprecio y amor que tenemos por las mujeres que están a nuestro alrededor; esposa, madre, hermana e hijas”.

El segundo a mujeres: “no callen lo que son en realidad, miren todo lo que Dios les dio, cómo las hizo, y muestren al mundo que son mucho más de lo que los demás piensan”.

No callen aquellas cosas que tienen más valor. Dios te hizo con un propósito y no es que tengas una vida llena de sufrimiento y angustia, esas son mentiras de Satanás, porque sabe que de esa manera no mostrarás la gloria de Dios en ti.

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ME HE DEJADO VENCER

Creo que todos pasamos por experiencias donde nos sentimos vencidos; pareciera que no tenemos ganas de seguir luchando, y en verdad no la tenemos. En lo personal suelo estar en esta situación, es decir en el piso; con la cabeza agachas y con los puños en la tierra sin ganas de mirar hacia adelante, con el único deseo de dormir y que al otro día todo haya desaparecido o se haya arreglado. La verdad es bastante infantil mi reacción ante ciertos problemas que no sé cómo manejar.

Me acuerdo que cuando mi hijo Ariel era pequeño solía jugar a las escondidas y se tapaba los ojos y pensaba que de esa manera no le veíamos nosotros. Creo que en algunos momentos actúo igual, tratando de ignorar la situación para ver si desaparece. Pero es ahí cuando pienso que me dejo vencer. La derrota no siempre quiere decir perder una batalla, sino muchas veces, no hacer nada ante los problemas.

Una vez vi a un niño intentar subir a un árbol, estuvo varios minutos tratando y tratando, se cayó, se raspó, volvió a intentarlo hasta que lo logró. No subió mucho, pero para él fue todo un triunfo.

Nos cuesta reconocer que la mayoría de las veces que somos derrotados es por no intentar ir un poco más allá. Siempre pienso que hay que aguantar un poco más, porque quizá lo que esperamos o deseamos está a la vuelta de la esquina; a pocos pasos, sólo es cuestión de darnos unos minutos más. Pero como dije al comienzo, yo también me olvido de eso y me quedo de rodillas en el polvo.

Siempre hemos leído y hasta memorizado el pasaje de Isaías cuando habla de tener fuerzas como las águilas. Pero ¿te has fijado en lo que dice un versículo antes?. Dice que la razón de la fortaleza es que Dios no es como nosotros; Él no se cansa, no tira la toalla, no se rinde. Por eso es que va más allá de lo que nosotros podemos y aun nos da fuerza si lo necesitamos.

Isa 40:28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
Isa 40:29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

Cuando pienso en eso, mis rodillas se fortalecen y creo que tengo la oportunidad de mirar nuevamente hacia el frente, no por mí, sino por Aquel que no quiere verme derrotado y me da fuerzas. Inténtalo, confía en Dios y Él te dará de su fortaleza.

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“Ya no es como antes”

Tu novio ya no es como antes; tus amigos ya no son como antes; tu barrio ya no es como antes y tu
vida ya no es como antes.
Nos cuesta mucho aceptar que las cosas cambian, que lo que un día era ideal para nosotros se
convierte en una rutina, en alguien más, en algo más. Extrañamos lo que fue, lo que vimos y ya no
vemos, y nos preguntamos ¿porqué las cosas cambian? Yo creo que es porque estamos en un mundo finito y limitado, y todo cambia.
Incluso nuestra manera de ver a Dios cambia. Cuando recién nos hablan de él todo es sorprendente, la Biblia parece el libro más increíble jamás escrito, la oración es más importante que las 3 comidas diarias. Disfrutamos todo lo que tiene que ver con crecer espiritualmente y deseamos aprender más, creer más, compartir más con otros, pero de repente un día tu vida cristiana ya no es como antes.
Ya no quieres agradecer a Dios por el pan que tienes frente a ti, los problemas son más grandes que tu fe y la esperanza que Dios te ofrece es tan solo un recuerdo vago entre una rutina que te absorbe. Le dedicas más tiempo a las cosas “importantes” porque ir a la iglesia es perder el tiempo, hay cosas más productivas que hacer que compartir con otros tu vida, tus luchas y tus desafíos.
Quizá este mensaje es para ti, lo dijo Dios hace unos años a un grupo que ya no vivía como antes:
Yo sé todo lo que haces, que trabajas duro y nunca te rindes, y que no aceptas a los malos. Has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles pero en realidad no lo son y te has dado cuenta de que son sólo unos mentirosos. Sé que resistes con paciencia y que por mi causa has soportado el mal trato, sin darte por vencido. Pero tengo esto en tu contra: has dejado a un lado el amor que tenías al comienzo. Así que recuerda dónde estabas antes de caer. Cambia y haz lo que hacías al principio.
-El mensaje del ángel a la gente de la iglesia de Éfeso.
Puedes lamentarte porque las cosas cambiaron, o esforzarte y hacer lo que hacías al principio. Como verás, el amor y las acciones están conectadas. Haz lo que hacías al principio, vuelve a ser curioso, vuelve a buscar, a preguntar, a dedicar tiempo. Si las cosas no son como antes, esfuérzate porque sean mucho mejores ahora. Eso no depende de Dios, depende de ti. Cambia y haz lo que hacías al principio, eso le dijo el ángel a la gente que lee este post.

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TRAS LAS NUBES

En algún lugar del cielo, 7 de mayo de 2012

Estoy a pocos minutos de haber despegado de Quito, Ecuador. Había llovido en la tarde y aun había nubarrones sobre la ciudad. Al despegar, en cuestión de segundo estábamos sobre estas nubes, y pude ver uno de los paisajes más hermosos que he visto. Entre las nubes blanquecinas por la luz de la luna, se podía ver las luces de la ciudad; miles de pequeños foquitos multicolores. Pude distinguir la avenida donde vivo, pensé en mi esposa e hijos, en lo mucho que los amo y pareciera que las nubes obscuras no tenían que ver conmigo aquí arriba. Seguimos volando y sólo veo nubes blancas por la luz de la luna y una estrella que parece seguirnos.

Cuando considero mi vida espiritual es igual, muchas veces todo parece ir en contra hasta que despegas, todo parece ir mal hasta que estás sobre las nubes negras. Desde allí puedes ver todo más claro, y es hasta increíble el paisaje que ves. Los problemas a veces hacen que nuestra visión sea muy corta, sólo vemos lo que tenemos delante y no desde la perspectiva de Dios, desde donde Él está todo se ve mejor, se ve completo el panorama, hasta los puntos obscuros se ven como parte del todo de lo que está haciendo, porque esa es la realidad, los puntos negros en nuestra vida, los momentos obscuros son oportunidades de aprender cosas, de crecer, de conocer a Dios. Y por más que hayamos pasado por momentos difíciles podemos ver la mano de Dios y nos da gran confianza porque sabemos que Él está a nuestro lado.

A ratos vemos su luz iluminando eso que nos atemorizaba y vemos lo que pasa más abajo, lo que Él hace y decimos: “¡Wow! ¡Qué hermoso!”.

Este viaje es muy especial para mí. Hace unas semanas atrás supe que mi hermano tenía un problema en el riñón y debían extirparle uno de ellos, por un tumor. Pero al hacer la cirugía vieron que tenía metástasis, cáncer tomando otros órganos. Le dieron 6 meses de vida; al siguiente día de la cirugía tuvo más complicaciones y pocos días más otra vez tuvieron que ayudarlos por problemas intestinales. Todo parecía negativo y con un fin determinado y triste. Por medio de redes sociales y amigos, hicimos cadenas de oraciones y muchos, en varios países, estaban orando por él. Yo compré un pasaje aéreo para ir a verlo, me estaba endeudando para poder cubrir los gastos y sólo veía las nubes grises y cada vez más obscuras y densas sobre mí. Un día un amigo, me dijo: “te quiero ayudar”, y me ofrendó el dinero suficiente para cubrir todos los gastos de transporte del viaje; después otros hermanos me ofrendaron para otros gastos e inclusive para llevar algo a mi hermano para cubrir gastos médicos. Dios estaba obrando, Dios se estaba ocupando de cada detalle. Yo sólo debía confiar.

Un viernes en la noche, una sobrina me dijo: “los médicos hicieron una tomografía y análisis y no encontraron rastros de cáncer en el tio”… ¡Wow! No lo podíamos creer, llamé a varios amigos para confirmar el dato y a mis otros hermanos en Argentina, que me pudieran dar un diagnóstico oficial y verdaderamente esa era la respuesta médica: “no encontramos rastros de cáncer”.

Le hicieron una biopsia para corroborar estos resultados y días más tarde le dieron de alta, la biopsia dio un resultado favorable y hoy, Feliciano, está en su casa con su esposa e hija. Todo se ve hermoso desde aquí, hoy estoy volando con alegría de ir a ver a mi hermano, sanado por la mano de Dios. Las nubes negras ahora se ven hermosas por la luz que Dios le da. Quizás tú sabes a qué me refiero, porque fuiste parte de estas oraciones y cadenas de oración. Pude conocer más a Dios, pude ver su fidelidad en todo, su amor hacia mí proveyendo todo lo que necesitaba, hasta en los más mínimos detalles; te podría contar de cosas hermosas que me pasaron, como un par de zapatos deportivos que necesitaba y un día antes de viajar un amigo me los regaló, sí otra vez ¡Wow!, pero así es Dios.

Algo que nadie supo, excepto mi esposa Esther, es que en todas estás semanas, Dios se tomaba la molestia de pasar por mi cuarto y despertarme a las 5:30 cada día. Lo primero que hice cuando me desperté el primer día fue orar, porque sabía que Dios quería que haga eso. No era la ansiedad ni la preocupación, sabía perfectamente que el Señor quería que orará, no sólo por la salud de mi hermano, sino por la vida de mis sobrinos y familiares. Dilo, otra vez: “¡Wow!” y  no estoy exagerando; estoy exaltando la grandeza de Dios, porque si Él abrió un mar por su pueblo, ¡cuánto más hará por sus hijos!.

Dios es Fiel, no lo dudes, no te niegues a creer y orar, a pedirle que obre en tu favor, porque estas nubes negras sobre ti, son parte de lo que Él usará para que puedas apreciar mejor su gloria. Un diamante no tiene esplendor si no se lo contrasta con un paño negro. ¿Cómo conocerás el poder de Dios sino te ves en aprietos?.

Si tienes fe, ponlo en ejercicio, ejercítate en orar no dudando nada, sin hacer nada, para que Dios se haga cargo de todo. La fe que mueve montañas va acompañada de ampollas en las rodillas, de manos sudorosas por clamar y clamar al Dios Todopoderoso. Hoy toma más que nunca fuerza este versículo:

Isaías 48:17  Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.

¿Qué camino debo seguir?, bueno no sé el tuyo, pero Dios me enseñó el mío, debo hacer lo que Él quiere que yo haga, debo glorificar su nombre. Quizás tú debas confiar más, aprender a orar y depender, y no orar y preocuparte. En fin no sé cual camino debes seguir. Hoy estoy viajando viendo lo hermoso de este paisaje que Dios me permite ver y no me refiero al cielo cubierto de nubes debajo de mí, sino al que Dios estuvo pintando todos estos días, del cuál quizás tú seas parte, porque me acompañaste en las oraciones. Y te lo agradezco.

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Amuletos cristianos

Yo: Diosito, Diosito… te prometo que si me sale este trabajo voy a ir todos los domingos a la iglesia.
Dios: ¿Y si no te sale?
Yo: Pues, iré al estadio.
Plop.

Los queridos cristianos evangélicos decimos diferenciarnos de otras religiones por creer sólo en Dios y no en otros dioses, personajes, amuletos, aunque nosotros sí tenemos amuletos para nuestra vida cristiana. ¿Por qué los llamo amuletos? Porque los utilizamos para que nos de buena suerte, o en lenguaje evangélico: para que se cumpla la voluntad de Dios.
Uno de los amuletos clásicos es (como le bautizaría mi querido amigo Obed Burgos) la Bibliomancia.
Bibliomancia: Aquella práctica que tienen los cristianos de abrir la Biblia en cualquier lugar, previa la repetición de una “oración” que frecuentemente dice “Dios, no tengo tiempo para leer la Biblia pero por favor háblame”. Después de esta frasecilla abren la Biblia y el versículo que aparezca es “lo que Dios tenía para mi”.
Otro amuleto es la oración programada, por ejemplo, en la hora del almuerzo
Oración programada: Dícese de aquella repetición periódica de una frase o varias para contar con “la bendición de Dios”. Se da en situaciones bastante comunes: desayuno, almuerzo, merienda, antes de un examen, durante o después de un examen (para que Dios toque el corazón del profesor al momento de calificar). Las madres atribuyen los problemas estomacales de sus hijos a que “no oraron por la comida”.
Un amuleto que en la adolescencia me costaba mucho practicar era la madrugada dominical.
Madrugada dominical: Aquella travesía de cada domingo al templo (llámese iglesia, casa del Señor, congregación, etc). Decían los adultos que si uno no iba el domingo a la iglesia era pecado porque estábamos robándole tiempo a Dios. Quien no asistía era mal visto por los demás pues se “está enfriando”, como si la relación con Dios dependiese de asistir a una estructura física.
Y otra, aunque nos duela reconocerlo, es tener un ídolo, un becerrito de oro, un amuleto en forma humana que nos bendiga y nos diga qué hacer.
Becerrito de oro siglo XXI: Aquel personaje a quien rendimos pleitesía, en quien está basada nuestra vida y decisiones, quien nos guía para ser mejores y su palabra es la ley. También conocido como pastor, líder, apóstol, profeta, maestro, arcángel, patriarca, anciano, entre otros nombres. Nuestra vida tiene dependencia de ellos y son los traductores oficiales de Dios para nuestras vidas. No podemos hacer nada sin su aprobación o guía.
No está mal ir a la iglesia, o leer la Biblia, orar por los alimentos o tener un guía, pero sí está mal si crees que haciéndolo ganarás el favor de Dios. Recuerda que su amor es gratuito, por gracia, no hay nada que puedas hacer para que él te ame y no hay nada que hará que te deje de amar. Además, Dios envió a su hijo para que tú puedas tener una conexión con el Padre directa… DIRECTA! Entre tú y Dios no deberías poner a otra persona como intermediario. Jesús es el camino a Dios, no tu líder, apóstol, profeta o bloguero favorito (yo).
Si vas a la iglesia debería ser porque disfrutas hacerlo; si oras deberías hacerlo con sinceridad, incluso diciendo “Dios, hoy no tengo ganas de orar pero aquí estoy”. Ninguno de esos puntos religiosamente practicados te salvarán de algo u obtendrás algo mejor por practicarlos.
Espero que ustedes tengan más amuletos, perdón, ideas para alimentar esta publicación. Recuerden que cuando Jesús vino a la Tierra dejó claro algo: No hay intermediarios entre Dios y nosotros, no hay amuletos, ni frasecitas, ni personajes que nos acerquen a él. Podemos ir directamente a Dios.

VIDA DE TEMORES

Una vida llena temores

¿Qué es ser joven?

Es ser temerario,  atrevido, es arriesgarse a más. Ser joven es sinónimo de fortaleza, de vigor. Los jóvenes nos devoramos el mundo porque tenemos toda una vida por delante.

Pero en realidad, muchos de nosotros vivimos atormentados por miedos, obligados a vivir bajo un estilo que no planeamos y mucho menos queremos. Vivimos bajo estigmas, máscaras y maquillajes de personajes de fantasía, soñando con algún día encontrar un sitio para nosotros, un lugar en este rompecabezas, un hogar donde sentirnos libres y sin presiones.

El ideal de vida se transforma en una utopía, un sueño pintoresco del que nos hablaron cuando éramos niños y así como papá Noel y los reyes magos, en realidad no existía.

Pero la desdicha tiene sus ventajas, nos hace vivir incómodos en este mundo y nos empuja a buscar un rumbo nuevo, que lamentablemente si no lo encontramos pasamos al montón de los que buscaron y se terminaron conformando al resto.

“No tengan miedo de ser lo que son, porque, llega un momento en que el hombre deja de ser lo que quiere ser, para pasar a ser lo que la gente quiere y ese es el peor error que comete el ser humano” 

Los jóvenes no somos tontos, no somos necios y no somos infructíferos. Nosotros sentimos, pensamos, soñamos y tememos. El miedo es parte de la vida y a veces nos impulsa al cambio y otras nos paraliza. Enfrentar los temores nos ayuda a reconocer nuestras debilidades y fortalezas, y quizá a vislumbrar alguna forma de cambiar la situación y encontrar un escape, una guía, un rescate a lo que nos rodea y presiona hoy.

Temor al presente – que dirán, como me ven, que tengo
Temor al futuro – desconocimiento, desconcierto, desaliento
Temor al pasado – no viví bien, me falto algo, no lo hice.

 Pero Dios te dice:

Isaías 41:10  No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 41:13  Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

 

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A veces, Dios me decepciona.

Sí, como lo leen: a veces, Dios me decepciona.

A veces tengo planes organizados y Dios los cambia. Eso me decepciona

A veces mis ideas son excelentes y quiero que sean escuchadas y convertidas en realidad, y Dios lo hace a su modo. Eso me frustra

A veces yo digo “es por aquí” y él dice “no, es por acá”. Eso me molesta

A veces pienso “ya no puedo más” y Dios dice “dale, aún falta camino por recorrer”. Eso me enoja.

A veces quiero elegir otro camino, y recuerdo que Jesús dijo “Yo soy el camino. Que Jesús tenga la razón me incomoda.

Como el año anterior que quería venir a Colombia, hice todo lo posible por ahorrar, por tener permiso en mi trabajo, tener contactos para dar charlas y talleres en este país y no fue posible. No tienen idea lo frustrante que fue, aunque pensándolo bien, me entienden perfectamente.

Todos sabemos lo molesto que es no poder cumplir nuestros sueños, metas, objetivos, anhelos.

Todos sabemos lo que es enojarse con Dios y decirle “¡porqué!”. Pero pocos sabemos lo que es escuchar a Dios decir después “Era por esta razón”.

Casi un año después llegué a Colombia a compartir charlas y talleres con jóvenes, y hoy estoy feliz y también molesto porque hubiese querido que Dios me diga hace un año “Jimmy, no irás ahora, pero exactamente en 11 meses estarás tomando varios vuelos para llegar a donde quieres ir hoy, y harás lo que esperabas y mucho más, sólo ten paciencia”.

Me cuesta entender que la fe es ver lo que no es como si fuera. Cómo quisiera que Dios me diga lo que va a pasar en el futuro, para no tener que preocuparme. Pero si fuera así, no sería fe.

A veces Dios frustra mi vida, pero es temporal. Ahora entiendo que es para darme una lección, para recordarme que él tiene el control.

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¿Buscas a alguien que te salve?

La euforia que se vive hoy por el cine y los comics es el reflejo del corazón y la necesidad del hombre. Ya no es cuestión de un grupo de intelectuales que saben de todo, como niños en cuerpos de grades, personas con complejo de Peter Pan que se niegan a crecer y coleccionan todo tipo de artículos relacionados con la ficción y series de televisión. La sociedad en sí está mostrando un gran vacío que tuvo por siglos, cada década lo ha tratado de llenar con tendencias como el materialismo, el hippismo, el tecnicismo; en fin miles de estilos de vidas y aficiones con tal de llegar a ser aceptados y satisfacer un gran vacío social.

La aparición de superhéroes nos muestra que desean que alguien pelee sus luchas y los defienda, necesitamos modelos a seguir, a quien admirar; mientras la familia se deteriora y las instituciones pierden autoridad, los escalafones y rangos desaparecen más y más en esta sociedad postmoderna se nota la tendencia humana de seguir a un líder, un superhumano que les muestre el camino y le dé esperanza; alguien que en realidad no pueden tocar, que sólo es parte de la ficción, que venga de otro planeta o que se transforme en ciertos momentos; que sus poderes reflejen sus deseos como: volar, doblar el tiempo y el espacio, tener fuerza sobre natural para romper todo en un arrebato de ira, correr tan rápido y no ser visto, leer la mente, etc. Uno de los más famosos escritores de comics y creador de la mayoría de los más sorprendentes personajes dijo: “Todos necesitamos a alguien que nos salve, que haga las cosas por nosotros”.

Es parte  inherente del ser humano, viene en nuestro ADN; somos frágiles y finitos pero deseamos algo más alto y sublime que nuestra propia naturaleza, un superhéroe. Cuando llego a este punto quizás pienses que voy a usar la trillada estrategia del sincretismo y hablarte de Jesús como el súper que viene a tu vida y bla, bla, bla… pues no.

Quiero llevarte a pensar en la realidad de tu vida, tu debilidad y fragilidad; nuestra irresistible necesidad de esperar en los demás, las ansias de que alguien venga y te salve. Por más que nos mostremos fuertes, independientes, seguros e inteligentes en el fondo seguimos siendo niños  que en ciertos momentos nos vemos apabullados por la cruda realidad y buscamos quien nos rescate. Algunos buscan en cosas más concretas como el trabajo, el sexo, el alcohol u otro tipo de estimulante que le haga salir de a ratos del mundo en el que vive; pero en definitiva revela la necesidad de su corazón, hay un vacío.

No podemos hacer la vista gorda y evadir a Dios, pues esta necesidad de la que tanto hablamos se puede llenar con su presencia. No es el comodín que viene y salva el juego ni la llanta de auxilio que te saca de apuros. Es Dios el verdadero SUPER de esta historia, pero como te dije no quiero enfocarme en Él como en una poción mágica, sino en tu necesidad de buscarlo. No puedes pasar por la vida deambulando inmerso en las revistas o en las salas de cine soñando con ser uno de esos personajes de ficción, identificándote con ellos.

Empieza a dar un paso para comenzar a tener una relación con la verdadera fuente de poder del universo, con el Creador, el Padre de todos, el que todo lo ve, todo lo puede y por sobre todo te conoce. El mismo Creador que te dice “separados de mí nada podéis hacer” 

¿Querías la respuesta a tu vacío? Allí está. No te lo voy a decir dedúcelo por ti mismo. Los libros de comics son fantásticos, no tanto por sus historias sino porque muestran la realidad del corazón humano, sus miedos, necesidades y sueños. Pero no te quedes en la ficción sino toma el desafío de vivir tu propia historia con Dios.

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