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¿QUÉ TIENES CONTRA DIOS?

Definitivamente, cada vez que lo pienso más, más lo confirmo: “pecamos porque no estamos conforme con Dios”; o mejor dicho no estamos conforme con lo que Él nos da. ¿No fue esta la propuesta en el Edén?, “Dios no te ha dado lo mejor – dijo el diablo – sólo lo que Él quiere darte, pero en realidad te prohíbe cosas, no te deja ser libre.” Muy sutil y tramposo razonamiento, es por eso que pecamos, aún teniendo todo de parte de Dios, siempre pensamos que el mundo nos puede dar algo un poco mejor o que Dios no nos da todo lo que merecemos.
Dios preguntó a su pueblo:
Jeremías 2:5 Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?
A los ojos de los hombres Dios había cometido el error, Dios dejó de atenderlos, no les dio lo que pidieron y buscaron en otros lados. Dios en un acto de amor confronta a su pueblo, le muestra cuanto le interesa tener una buena relación con ellos, Él sabe qué es lo mejor para ellos.
Dios es el que busca arreglar las cuentas con nosotros, pero muchas veces en nuestra necedad nos comportamos peor que los que no creen en Él y dejamos lo más valioso del mundo por lo vano y superficial del pecado, por lo momentáneo cambiamos lo eterno; lo realmente valioso por baratijas de plástico.
Dios continuó en su búsqueda de restaurar la vida de su pueblo y pregunta otra vez:
Jeremías 2:11 ¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha.
12 Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová.
13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
¿Has pensado en las consecuencias de no estar cerca de Dios?, ¿de alejarte de Él? Y no es que Dios te va a castigar por que lo abandonas, sino que vas a sufrir las consecuencias de vivir según este mundo, desaprovechando la ventaja de tomar agua pura y viva, agua Eterna de Él, vas a arruinar tu vida, porque en el mundo sólo encontrarás eso.
Hazte estas preguntas hoy, al leer esto imagínate que Dios te está examinando y responde con sinceridad; cuídate de no sufrir los males: “dejar de disfrutar de lo verdadero junto a Dios y caminar por un camino de dolor”. Te animo a que toda tu vida esté llena, saturada de la presencia de Dios.

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La rosa de Guadalupe

Por la vida de adulto que se supone debo vivir me estoy perdiendo de placeres carnales como la novela a la hora del almuerzo, un capítulo diario de Los Picapiedras o la nueva sensación mística espiritual televisada: La rosa de Guadalupe. Estoy con gripe y espero ver la rosa blanca que aparece y cura/arregla/sana/restaura todo. Esa rosa es más efectiva que la cinta scotch.
Para empezar, no hablaré en contra del credo católico que apoya la fe en la virgen de Guadalupe. Pero empezaré con una pregunta: ¿Se han dado cuenta que la gente es estafada económica y emocionalmente en las iglesias? Si su respuesta es “Si, me he dado cuenta” continúe con la lectura.
Si su respuesta es “No, no me he dado cuenta” por favor siga con la lectura.
Vemos el apogeo de iglesias protestantes que “prosperan” porque tienen un super templo, super equipos, super cuentas por pagar. En muchas de ellas se debe a la super extorsión que viven los engañados feligreses. A la voz de “Si usted da $10, el Señor le recompensará al ciento por uno” nos hemos convertido en una cooperativa de inversión, con intereses celestiales altísimos. Parecería un buen negocio, pero no lo es.
El problema sinceramente no son únicamente los pastores que buscan prosperidad y dinero en nombre del evangelio, el problema también está en la gente que acude a ellos, pues así como fueron donde el pastorcito fueron también donde el curita, donde el curandero, el brujo, el shamán, el lector de manos y barajas. Hablamos de gente que lo que busca es un milagro, no importa el precio que haya que pagar.
Si nos damos cuenta en Marcos 1:40-45 esta es la escena cuando Jesús sana al leproso:
De inmediato, aquel hombre quedó completamente sano; pero Jesús lo despidió con una seria advertencia: —No le digas a nadie lo que te sucedió.
“No digas nada a nadie lo que te sucedió”. ¿¡Cómo que no!? Haber sanado a un leproso hubiese sido la mejor publicidad para el ministerio de Jesús, pero esto tiene una razón: Jesús no buscaba ser el nuevo curandero de su ciudad, al cual acuda la gente por una dosis de buena suerte para mejorar en sus negocios, salud, vida amorosa o familiar.
¿Porqué Jesús nunca montó un escenario con una pancarta que diga “Gran Campaña de Milagros, traiga su endemoniado que aquí se lo exorcizamos”? Porque él quería mostrarse como el hijo de Dios, el salvador, no tan sólo el sanador o el nuevo shamán del pueblo.
Jesús le dijo:
—Hija, has sido sanada porque confiaste en Dios. Vete tranquila.
Claramente es la fe la que provoca una nueva vida y el milagro que necesitas. No busques al shamán o al pastor de turno, tu fe necesita ser activada para provocar cosas mayores a un simple milagrito. Mientras tanto, si deseas, sigue esperando a que tu pastor “te ponga la mano” en la frente para que te sanes, al parecer muchos no entienden que Dios es fe y no método.
El pasaje del hombre leproso lo encuentras en Marcos 1:40-45 y el de la mujer sanada en Marcos 5:25-34, versión TLA.

Recuerdo, Libros

El olvido es una fantasía

Psicológicamente no tenemos la capacidad de olvidar, solamente no nos acordamos de las cosas. No recuerdas dónde dejaste las llaves, de dónde conoces a esa persona o de la reunión prevista para hoy.

En algunos casos deseamos olvidar ciertos sucesos de nuestras vidas, quisiéramos borrar o cortar fragmentos de nuestra historia; pensamos que el tiempo es buena aliada del olvido, pero como dice Chano: “yo creo que el olvido es una fantasía”. Piensas que puedes olvidar algo o a alguien y en realidad no se borra de tus recuerdos, solamente los aíslas, los haces a un lado y continúas tu vida, o por lo menos lo intentas.

Ya todos quisiéramos como en esta canción una “Pastillita del olvido” que te la tomas y al amanecer nada pasó. Nuestra capacidad humana no nos permite olvidarnos, pero sí podemos superar las adversidades. Todo depende de cómo enfrentes o mejor dicho: cómo dejes el suceso. Hablo de dejar porque es como desprenderse de aquellas cosas que te apresan y anclan en la vida. Una vez leí un libro donde decían que la manera de sujetar a un elefante a una estaca en el patio del circo era sencillo; el elefante tiene dos grandes virtudes: una fuerza increíble y una mente increíble, puede romper todo y también recordar todo. Por eso cuando es cachorro (si así se los llama a los elefantes bebés) se lo ata con una cadena a la estaca e intenta muchas veces soltarse y no puede, entonces entiende que no tiene el poder de sacar la estaca y liberarse. Luego crece pero en su mente el recuerdo le dice que no puede vencer a la estaca y no lo vuelve a intentar a pesar de que ya creció y ahora tiene el poder de romper todo lo que se le ponga en frente.

Pienso que muchas veces somos vencidos por nuestra propia mente que no supera el recuerdo, no olvida y sigue con la idea de que estamos atados a la estaca, pero en realidad ya hemos crecido, muchos ya tenemos el poder de vivir de una forma diferente pero seguimos lamentando las cadenas a la estaca.

Admítelo, no tienes la capacidad de olvidar, pero sí el poder de ver la vida de un modo diferente, de comenzar de nuevo y a pesar de las heridas del pasado seguir caminando. Dios puede darte las fuerzas para superar cada obstáculo, sólo aférrate a Él.

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Cuando Dios no hace lo que le digo

¿Les ha pasado que le piden algo a Dios y como niño desobediente no hace lo que le piden?
A mi me ha pasado eso muchas veces, demasiadas veces. Me pasó cuando quise estudiar música en una universidad muy costosa de mi ciudad. Le pedí a Dios de mil maneras, únicamente me faltó encender una vela a la virgen de Guadalupe que ahora es muy famosa en la televisión. ¿Y que pasó?

Dios no hizo lo que le pedí. Dios, tienes un punto menos conmigo
Me pasó cuando quise ser el flamante novio de una chica bastante simpática. Imagínense que hasta oraba por ella, eso ya era otro nivel. Pensé que Dios aumentaría magia a cada cosa que hacía para ganarme su corazón y ser su gallardo príncipe cual Marco Antonio para Cleopatra . Pero no, Dios hizo algo totalmente distinto y no sucedió nada. Así que querido Dios, tienes 2 goles en tu contra conmigo y recién vamos en el segundo párrafo.

Había un programa de televisión acá en Ecuador en el cual existía una puerta cerrada y un llavero con más de 30 llaves; el objetivo era abrir la puerta en el menor tiempo posible para llevarse el magnífico premio que era un auto, una lavadora, una licuadora, una batidora, etcétera. Las personas perdían mucho tiempo buscando la llave que abriese la cerradura, la mayoría no lo lograba y recibía un premio consuelo.

A veces pensamos que Dios es un cajero automático de milagros, de regalos y que está obligado a hacer lo que le ordenemos. Claro que esas órdenes las escondemos en piadosas oraciones que llevan el “pero Dios, todo está en tus manos, hágase tu voluntad“, frase que se nos olvida cuando nuestro capricho o necesidad no es resuelta y empieza el “¿¡Porqué Dios!?” O también nos escondemos en un hermoso versículo que dice

Deléitate asimismo en Jehová,
Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Y pasamos “deleitándonos”, orando todos los días, leyendo 10 capítulos de la biblia diariamente, o llamándole a tu pastor para decirle “Pastor, eres un hombre de ejemplo para mi (ejemplo de todo lo que no debo hacer)”. Y al final del mes vamos donde Dios con actitud de “¿Ya Dios? ¿Viste como me deleité? Vengo por mi cheque de milagros y sueños cumplidos” Dios quizá te mira y dice “¿Qué?”

Aunque las higueras no florezcan
y no haya uvas en las vides,
aunque se pierda la cosecha de oliva
y los campos queden vacíos y no den fruto,
aunque los rebaños mueran en los campos
y los establos estén vacíos,
¡aun así me alegraré en el Señor!
¡Me gozaré en el Dios de mi salvación!

-Habacuc en su libro, capítulo 3:17

Para mi Habacuc en resumidas cuentas dice “Aunque nada salga como yo quiero, aunque nada de lo que estuvo en mis planes sucedió, aunque todo va de mal en peor… (suspiro) aún así me alegraré en Dios” Pero eso pienso yo.

Si Dios cumple tus sueños disfrútalo, si te dió algo que pediste me alegro contigo sinceramente. Pero si él no hace lo que le dices no caigas en la frustración. Sigamos a Dios por lo que hace en nosotros, no por lo que podemos obtener de él.

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