Por la vida de adulto que se supone debo vivir me estoy perdiendo de placeres carnales como la novela a la hora del almuerzo, un capítulo diario de Los Picapiedras o la nueva sensación mística espiritual televisada: La rosa de Guadalupe. Estoy con gripe y espero ver la rosa blanca que aparece y cura/arregla/sana/restaura todo. Esa rosa es más efectiva que la cinta scotch.
Para empezar, no hablaré en contra del credo católico que apoya la fe en la virgen de Guadalupe. Pero empezaré con una pregunta: ¿Se han dado cuenta que la gente es estafada económica y emocionalmente en las iglesias? Si su respuesta es “Si, me he dado cuenta” continúe con la lectura.
Si su respuesta es “No, no me he dado cuenta” por favor siga con la lectura.
Vemos el apogeo de iglesias protestantes que “prosperan” porque tienen un super templo, super equipos, super cuentas por pagar. En muchas de ellas se debe a la super extorsión que viven los engañados feligreses. A la voz de “Si usted da $10, el Señor le recompensará al ciento por uno” nos hemos convertido en una cooperativa de inversión, con intereses celestiales altísimos. Parecería un buen negocio, pero no lo es.
El problema sinceramente no son únicamente los pastores que buscan prosperidad y dinero en nombre del evangelio, el problema también está en la gente que acude a ellos, pues así como fueron donde el pastorcito fueron también donde el curita, donde el curandero, el brujo, el shamán, el lector de manos y barajas. Hablamos de gente que lo que busca es un milagro, no importa el precio que haya que pagar.
Si nos damos cuenta en Marcos 1:40-45 esta es la escena cuando Jesús sana al leproso:
De inmediato, aquel hombre quedó completamente sano; pero Jesús lo despidió con una seria advertencia: —No le digas a nadie lo que te sucedió.
“No digas nada a nadie lo que te sucedió”. ¿¡Cómo que no!? Haber sanado a un leproso hubiese sido la mejor publicidad para el ministerio de Jesús, pero esto tiene una razón: Jesús no buscaba ser el nuevo curandero de su ciudad, al cual acuda la gente por una dosis de buena suerte para mejorar en sus negocios, salud, vida amorosa o familiar.
¿Porqué Jesús nunca montó un escenario con una pancarta que diga “Gran Campaña de Milagros, traiga su endemoniado que aquí se lo exorcizamos”? Porque él quería mostrarse como el hijo de Dios, el salvador, no tan sólo el sanador o el nuevo shamán del pueblo.
Jesús le dijo:
—Hija, has sido sanada porque confiaste en Dios. Vete tranquila.
Claramente es la fe la que provoca una nueva vida y el milagro que necesitas. No busques al shamán o al pastor de turno, tu fe necesita ser activada para provocar cosas mayores a un simple milagrito. Mientras tanto, si deseas, sigue esperando a que tu pastor “te ponga la mano” en la frente para que te sanes, al parecer muchos no entienden que Dios es fe y no método.
El pasaje del hombre leproso lo encuentras en Marcos 1:40-45 y el de la mujer sanada en Marcos 5:25-34, versión TLA.

  • Cesar Rodriguez

    Es excelente este Post, un poco fuerte para personas religiosas, pero excelente para entender que Jesús vino a mostrar un camino totalmente diferente al que muchos (as) piensan o imaginan.

    Por eso dice la escritura en Oseas: Mi pueblo pereció por falta de conocimiento.

    ¡Bendiciones amigos!

Somos tu compañía en tu camino hacia un creciemiento espiritual

vamos-juntos-w

Copyright 2017 ©  Todos los derechos reservados por La Biblia Dice...® / Vamos Juntos